jueves, 16 de diciembre de 2010

"No sé si se entenderá el término caer por su propio peso; imaginen una estatua hecha de mierda que se hunde lentamente en el desierto: bueno, eso es caer por su propio peso." (R. Bolaño)

No se necesita respirarlo, menos sentirlo, está ahí, está patente en todo acto, se filtra y se diluye como pintura, a veces se retuerce y se contrae en derredor, pero siempre queda expuesto, expuesto como el alcohólico que despierta en plaza de armas desnudo, y no solo es víctima de las miradas (que pasan a dar lo mínimo), es víctima de sí mismo, de su propio odio y vergüenza.

El problema es qué hacer, ¿Qué hacer después si quedas como un libro abierto?

La aparente o tal vez la procedente (juventud, juventud, juventud) respuesta es vivir en el conflicto, es sentir el miedo que te deja ciego, sentir el ruido que es ensordecedor, vivir estólidamente y nunca, pero nunca arrepetirte de lo acometido, toda empresa que se inicie posee potencial de equívoco.

Cuando todo cae por su propio peso, ¿Qué hacer?

1 comentario:

  1. me quedo dando vuelta la idea de hasta donde cada uno se puede arrastrar en su propio dolor

    ResponderEliminar